Deportes de riesgo

¿Es el buceo un deporte de riesgo?

Por todos los lugares, con una alta probabilidad, nos encontraremos al buceo como un deporte de riesgo. De hecho, si buscamos «buceo» o «submarinismo» en la red, siempre aparece en la lista de los llamados deportes de riesgo. El buceo aparece, en numerosas ocasiones, en esa lista junto al puenting, el paracaidismo, el surf, el BTT extremo y si me apuráis, el balconing.

No soy muy amigo de las respuestas absolutas porque siempre hay un «depende», pero como para bucear hay que mojarse, intentaré argumentar mi negativa en las siguientes líneas.

Salto de riesgo en bicicleta MTB

Los deportes de riesgo

En general, llamamos deportes de riesgo a todos aquellos deportes o actividades que nos llevan a estar cercanos al peligro. A muchas personas nos gusta, a veces, rozar esa línea que existe entre el respeto y el miedo al peligro. Son actividades en las que hay que tener cuidado y prestar mucha atención a la hora de ejecutarlas. Hasta implican estar entre la vida y la muerte, en numerosas ocasiones, si alguna variable falla o se descontrola.

Pero tienen en común algo que siempre ha buscado el ser humano. Ese algo, sin duda, es la adrenalina que al mismo tiempo nos brinda cosas magníficas como lo son la sensación de bienestar, la libertad, ese aspecto positivo que algunas personas ven en la «locura» y que en numerosas ocasiones nos sirven para crecer como personas a nivel mental porque nos liberan de estrés, nos hacen desconectar de una forma más potente a la que lo hacen el resto de deportes y a muchas personas nos sirven o nos han servido para superarnos a nosotros mismos, por ejemplo venciendo algunos miedos.

El buceo no es un deporte de riesgo

Es mi humilde opinión. No podemos comparar esta actividad con tirarse de un puente colgado de una cuerda, tampoco podemos compararlo a tirarnos desde un avión con una mochila en la espalda, ni a volar con un traje de ardilla a través de los barrancos tras tirarnos desde un pico de 3000 metros. En mi opinión, el buceo es una actividad única, pero quizás esté más cerca de otras como pueden ser: hacer un barranco, un treking por la montaña, la escalada, el BTT, el esquí, el snow o el surf.

A mi modo de ver, ha sido el marketing de unos años hacia acá el encargado de identificar los deportes de riesgo con las actividades de aventura. Alguien demostró en su día que se vendía mucho más rotulando «deportes de riesgo» que con «actividad de aventura». En los últimos años se han comenzado a practicar mucho más todas estas actividades. Se han popularizado mucho todas ellas y el marketing se ha encargado de saciar esa sensación de que si practicas un deporte de riesgo, te llena más que si realizas una actividad de aventura. Para muchas personas, con todo mi respeto, las actividades de aventura son muy light y lo que de verdad libera adrenalina es el puro riesgo. Son opiniones y ya se sabe, para gustos… ¡los colores!

En el buceo la sensación de control es máxima. Es una actividad única porque el medio en el que se desarrolla no tiene nada que ver con la tierra o el aire, donde se practican el resto de actividades. Quizás sea esa particularidad la que libere adrenalina, pero créanme: si esto llega a ocurrir, únicamente será en nuestra toma de contacto con esta actividad. Nuestra primera vez bajo del agua o las primeras inmersiones tras ser buceadores certificados, pueden generar esa «falsa» sensación de riesgo. Pero no es así. Yo siempre lo asemejo a lo que ocurre cuando aparcas tu coche nuevo por vez primera en un parking lleno de coches y columnas que… ¡nunca habían estado ahí!

El buceo recreativo está relacionado con la tranquilidad, la paz, el silencio y la sensación de flotar. Cuando estamos en una inmersión, la sensación de ingravidez, el control de nuestro equipo, el movernos como pez en el agua y contemplar la naturaleza en su estado más puro y virgen, están mucho más relacionados con lo que sería dar un paseo por un sendero en un espectacular paisaje de montaña, que con caminar por la cuerda floja o tirarnos por un puente amarrados a un cordón. Conocer este nuevo mundo nos hará ver que el buceo no es un deporte extremo.

Es mucho más probable sufrir un accidente jugando al fútbol, tener una caída en nuestra bici de montaña o torcernos un tobillo en el transcurso de una senda, que tener un accidente de buceo. Por lo tanto… no, el buceo no es un deporte de riesgo. He buceado con niños y niñas de 12 años y también he buceado con personas de 75 en numerosas ocasiones, lo que en otras actividades es mucho más difícil de presenciar; aunque por supuesto que los hay y… ¡olé por estas maravillosas personas!

En otro post hablaremos de los momentos en los que el buceo también puede crear situaciones en las que sí existirá la adrenalina y se acerca más al resto de deportes extremos.

Así que, como he mencionado al inicio de este post, todo depende. Para tí… ¿de qué depende? ¿Cuál es tu opinión?