Los límites del buceo recreativo

Conocemos algunos límites que nos pone el entorno de buceo, como pueden ser la temperatura del agua o la cantidad de corriente en una inmersión, su visibilidad (etc). También sabemos que el equipo nos limita en diversos sentidos como puede ser la cantidad de aire en la botella, el no poder realizar una inmersión nocturna o bajo el hielo, si carecemos del equipo necesario, y las limitaciones físicas que existen a causa de los efectos de la presión. Más concretamente, a causa de los efectos que tiene la presión sobre el volumen y la densidad.

Aquí puedes saber mucho más acerca del buceo recreativo

Las limitaciones del buceo a profundidad.

Las limitaciones del entorno subacuático las cubrimos perfectamente con el equipo de buceo y las limitaciones físicas que vimos a causa de la presión, las solucionamos de forma muy simple teniendo en cuenta la compensación de nuestros oídos y chaleco, las reglas básicas del buceo (respirar profunda y continuamente y jamás aguantar el aire) y siguiendo los sencillos consejos que vimos en el tema anterior.

Veremos en este tema qué supone bucear, es decir, respirar aire bajo presión, los efectos que tiene en nuestro organismo y qué ocurre en nuestros pulmones y tejidos con la absorción de los gases. En concreto, veremos que lo que más nos interesa es conocer el comportamiento del nitrógeno y del oxígeno. Conoceremos también en qué consisten, por encima, la narcosis y la enfermedad descompresiva y también introduciremos el funcionamiento de las tablas y los ordenadores de buceo. Así que… ¡vamos a ello!

Limitaciones del aire

La composición del aire que respiramos en la tierra responde a un 21% de oxígeno y un 79% de nitrógeno. Lo cual técnicamente no es cierto ya que hay otros gases como el dióxido de carbono, el argón y el neón; pero son tan insignificantes sus cantidades, que no los tenemos en cuenta. De modo que, en buceo, siempre escucharás que el aire está compuesto de un 21% de O y un 79% de N.

El oxígeno es un elemento muy importante para la vida. Lo obtenemos para poder producir energía y lo consumen todos y cada uno de nuestros órganos, músculos y tejidos corporales. Es decir, sin oxígeno, no hay vida. En cambio el nitrógeno es un gas fisiológicamente inerte. Nuestro cuerpo no lo necesita, no lo consume ni lo absorbe. No lo necesitamos. Pero vamos a ver que buceando las cosas cambian en algunos aspectos.

Los límites del oxígeno

Debemos respirar oxígeno y de hecho lo respiramos, tanto en el buceo como en nuestra vida diaria, en ese 21% que contiene el aire. En buceo recreativo lo que respiramos normalmente es el aire comprimido en nuestra botella, es decir oxígeno al 21% y nitrógeno al 79%. Aire normal y corriente.

En tierra podemos respirar oxígeno al 100%, como el que contienen las botellas de oxígeno médico. Pero buceando las cosas cambian. ¿Por qué? lo veremos de forma más amplia en cursos más avanzados pero hemos de conocer que al bucear, el incremento de presión que supone la profundidad, hace que el oxígeno en concentraciones elevadas sea tóxico para nosotros. Por ejemplo, si respirásemos oxígeno puro (es decir, en una concentración del 100%) a tan sólo siete metros de profundidad ya sería tóxico para nuestro organismo. Pero como el aire que respiramos sólo contiene oxígeno en ese 21%, en las profundidades a las que bajamos en buceo recreativo, el oxígeno no supone ningún problema.

Es por ello que, en buceo recreativo, si queremos bucear con nitrox debemos recibir un curso especializado. ¿Qué es el nitrox? se trata de aire pero con una concentración mayor de oxígeno. Por ejemplo el nitrox 32, es un aire que contiene oxígeno en un 32% y nitrógeno en un 68%. Veremos las ventajas de bucear con esta mezcla en el curso de nitrox.

Como buenos buceadores debemos saber que jamás bucearemos con nitrox sin tener nuestra formación. He aquí nuestra primera limitación.

Los límites del Nitrógeno

Ya hemos visto que el nitrógeno es inerte y no afecta a nuestro organismo en la vida diaria, pero cuando buceamos las cosas cambian. La profundidad y, en consecuencia, el incremento de la presión ambiente a la que respiramos ese gas, provoca que nuestro organismo comience a absorber el nitrógeno. No lo empleamos pero sí comenzamos a absorberlo y a mayores presiones, con mayor facilidad y velocidad lo absorbemos. Aparecen en escena la narcosis por nitrógeno y la enfermedad descompresiva, y con ello los límites del buceo, las famosas tablas de buceo y los actuales ordenadores de buceo que solemos emplear. He aquí nuestra segunda y tercera limitación:

La narcosis por nitrógeno:

La absorción de nitrógeno a profundidad provoca una intoxicación a nivel cerebral. Ésto puede ocurrir a profundidades a partir de los 30 metros y sus síntomas son similares a los de una «borrachera», de hecho se le llama la borrachera de las profundidades: pensamiento y comportamiento alocado, euforia, falsa sensación de seguridad, ansiedad e incomodidad. Son síntomas de la narcosis. Síntomas que desaparecen sin dejar ningún efecto secundario al ascender a menores profundidades.

Síntomas de la narcosis:

  • Lentitud o dificultad de pensamiento
  • Falta de memoria, somnolencia, sensación de placer extremo
  • Ansiedad y estrés sin justificación alguna
  • Euforia y excesiva felicidad
  • Falsa sensación de seguridad y despreocupación por la misma
  • Falta de concentración en tareas concretas

El mayor peligro de la narcosis es continuar buceando a la misma profundidad en ese estado. Al estar eufóricos y con falsa sensación de máximo control, podemos dejar de prestar atención a la seguridad y generar un problema o no saber reaccionar de forma lógica a un problema menor, que se pueda convertir en mayor por la incompetencia que nos da la narcosis. No controlar los dispositivos de control, como el manómetro, el profundímetro o terminar con una falta de control de la flotabilidad también son ejemplos que podrían desembocar en una situación de emergencia.

Si se tienen síntomas de narcosis hay que ascender a menor profundidad y éstos desaparecen rápidamente. No va a aparecer bajo nuestros límites de buceo de primer nivel, pero depende también de la persona y de las condiciones de cada uno. Por ello lo debemos conocer. Del mismo modo, debemos saber que no debemos bucear ese día que no nos encontramos bien o si bebimos alcohol la noche anterior. Por supuesto, tampoco debemos iniciar una inmersión si hemos consumido alcohol, drogas o similares o no hemos dormido y descansado lo suficiente.

Comportamiento del nitrógeno en nuestro organismo.

La enfermedad descompresiva. (E.D)

Como ya hemos mencionado en el caso anterior, el nitrógeno respirado mientras buceamos, al haber más presión, sí se disuelve en nuestro organismo. Donde más se disuelve es en los tejidos grasos, después en los músculos y órganos y difícilmente en los huesos.

Podemos absorber cierta cantidad de nitrógeno mientras buceamos y ello es lo que podría causar la enfermedad descompresiva si no respetamos los límites del buceo recreativo. ¿Por qué podría ocurrir?

Como ya sabemos, el nitrógeno no es consumido por nuestro organismo, como sí ocurre con el oxígeno, ni tampoco es absorbido a presiones inferiores a una atmósfera. Pero a presiones superiores, cuando estamos buceando, el nitrógeno sí que se disuelve en nuestros tejidos. Mientras estamos buceando, el nitrógeno pasa a nuestro cuerpo en una cantidad cada vez mayor cuanto mayor sea el tiempo y la profundidad de la inmersión. Al finalizar la inmersión comenzamos a ascender y como el nitrógeno no es consumido por nuestro cuerpo empieza a liberarse.

El nitrógeno empieza a pasar de los tejidos a la sangre durante el ascenso y lo vamos liberando al exterior de la misma manera que hacemos con el dióxido de carbono, es decir, gracias a nuestro aparato circulatorio y respiratorio eliminamos estos gases en el proceso de la respiración. El problema de la enfermedad descompresiva podría aparecer si no respetamos la velocidad de ascenso de nueve metros por minuto o si buceamos excediendo los límites de buceo. Si ascendiésemos demasiado rápido, el descenso brusco en la presión haría que el nitrógeno formase pequeñas burbujas en nuestros tejidos y/o sangre, las cuales podrían producir una lesión disbárica o barotrauma. Esto es, la enfermedad descompresiva.

Algo sencillo de evitar respetando los límites de buceo

Límites de buceo. Ponen en relación la profundidad con el tiempo de inmersión.

Por todo lo anterior tenemos las famosas tablas de buceo, que simplemente son una guía de profundidades y tiempos de inmersión para las cuales estamos dentro de los límites de buceo seguro. Lo veremos con mayor perspectiva, pero podemos intuir desde ya su funcionamiento:

Si hacemos buceo más profundo, podremos estar menos tiempo buceando y si buceamos a menor profundidad, el tiempo de inmersión será mayor. Debemos bucear siempre dentro de los límites del buceo recreativo, respetando las tablas y/o los ordenadores de buceo con sus límites de tiempo y profundidad; es decir, buceando siempre por debajo de la curva de seguridad.

Tenemos que respetar, en todas las inmersiones, la velocidad de ascenso de 9 metros por minuto. Por ello es obligatorio el uso de un profundímetro y reloj, si no disponemos de ordenador de buceo.

La enfermedad de descompresión también depende de la persona, de las condiciones físicas de cada uno y del entorno. Por ello debemos usar las tablas de buceo o nuestro ordenador con valores un poco más restrictivos en los siguientes casos:

  • Ser fumador habitual
  • Tener sobrepeso
  • Tener colesterol o diabetes
  • Realizar una inmersión en aguas fías
  • No estar bien hidratado
  • Haber realizado ejercicio intenso antes o tener que realizarlo despues de la inmersión
  • Haber consumido alcohol el día anterior

Surgen, además las siguientes limitaciones:

No debemos realizar ejercicio físico intenso después de bucear ni debemos consumir drogas ni bebidas alcohólicas.

Y no debemos olvidar nunca que no podemos volar después de bucear. Debemos esperar 12 horas a tomar un vuelo tras una inmersión. Si hemos realizado varias inmersiones o llevamos varios días seguidos buceando debemos esperar 24 horas (PADI, por ejemplo, nos dice que son 18 horas).

Tampoco podremos subir a lo alto de una montaña después de un buceo. Es importante esperar, al menos, 12 horas antes de subir puertos de montaña.

Hemos de conocer la sintomática y los signos de enfermedad descompresiva. También debemos saber que suelen aparecer entre los veinte minutos y las dos horas después de la inmersión, aunque pueden presentarse varias horas después. Pero conocer esto nos sirve para distinguirla del accidente por sobrepresión o sobrexpansión pulmonar, que vimos en el tema anterior. La sintomática puede confundirnos pero recordemos que la sobrexpansión pulmonar tiene que ver con un ascenso en el que se ha contenido la respiración, no con el nitrógeno.

  • Erupción, picor y posibles manchas en la piel
  • Fatiga y debilidad muscular
  • Dolor en articulaciones
  • Hormigueos, entumecimiento y parálisis en extremidades
  • Dolor en el pecho
  • Tos, respiración discontinua
  • Habla y/o audición trastornada
  • Incontinencia de esfínteres
  • Pérdida del conocimiento

No obstante también debemos saber que la forma de actuar es la misma tanto para la sobrepresión pulmonar como para la enfermedad descompresiva. Paciente tumbado y relajado, administrar oxígeno puro a un bar de presión (es decir, en superficie), RCP (reanimación cardio-pulmonar) si es necesario y llevarlo al centro hiperbárico más cercano.

En el caso de la enfermedad descompresiva debemos administrar agua para hidratar al paciente y si disponemos de aspirina, también se recomienda su toma, ya que hace la sangre más liquida y ello ayudará a eliminar las burbujas de nitrógeno.

Las tablas de buceo

Todas las certificadoras tienen sus propias tablas de buceo y son igualmente válidas para el buceo recreativo. Las tablas de buceo simplemente son una herramienta para facilitarnos la planificación de nuestras inmersiones en esta parte fundamental que acabamos de ver: las variables de profundidad y tiempo de la inmersión u inmersiones que vayamos a realizar. Nos permiten conocer cuál es el tiempo máximo que podemos estar a una profundidad determinada sin sobrepasar los límites del buceo recreativo. Es decir, nos permiten saber cuánto tiempo podemos bucear a una determinada profundidad sin entrar en descompresión.

¿Por qué? porque lo que nos diferencia a los buceadores recreativos del resto de buceadores (militares, profesionales, técnicos, científicos) es que nosotros podremos siempre, ascender a la superficie directamente, sin paradas de ningún tipo. Aunque veremos que siempre realizaremos una parada de seguridad de tres minutos a cinco metros. Pero aún sin hacerla, seguiríamos dentro de los límites seguros de no descompresión.

Buceo con parada de descompresión.

¿Qué es entrar en descompresión?

El estado de descompresión en un buceador significa que se han sobrepasado los límites de buceo recreativo; es decir, que hemos estado demasiado tiempo a una profundidad que no debíamos y hemos rebasado la curva de seguridad que nos marcan las tablas.

Si un buceador entra en descompresión significa que en su organismo se habrá disuelto una cantidad de nitrógeno que sobrepasa los límites del buceo que nos atañen. Es por ello que necesitará realizar una o varias paradas, llamadas paradas de descompresión, durante un tiempo y a unas profundidades determinadas durante su ascenso a superficie. De esta manera su organismo liberará el nitrógeno de forma segura y sin caer en el peligro de la enfermedad descompresiva.

En el buceo recreativo no se nos permite superar estos límites de no descompresión. Pero los buceadores profesionales y los técnicos bucean superando los límites y deben de planificar sus inmersiones al máximo detalle. Planean diferentes mezclas de gases y con diferentes paradas de descompresión.

Las tablas, cosa del pasado pero muy útiles a día de hoy:

Los buceadores llevamos usando tablas para planificar nuestras inmersiones desde el año 1900. Son modelos matemáticos de algoritmos que calculan los tiempos y niveles de nitrógeno que nuestro cuerpo puede mantener sin tener enfermedad descompresiva. Las primeras tablas de buceo estuvieron diseñadas para buceadores militares y profesionales. Es decir, eran modelos pensados para gente que buceaba en largas (y profundas) inmersiones y no se ajustaban bien a nuestros propósitos como buceadores recreativos, ya que nosotros hacemos inmersiones más cortas pero podemos hacer hasta tres inmersiones en el mismo día. Además estas tablas de buceo estaban realizadas con estudios en gente joven y de complexión atlética (profesionales del buceo y militares).

Desde finales de los años ochenta disponemos de las tablas PIR para el buceo recreativo. Son las tablas más usadas en todo el mundo, por este motivo, son las que explicaremos aquí. Pero las tablas FEDAS se usan de un modo muy parecido y con los mismos principios. También explicaremos su uso en el blog en algún momento.

En la actualidad es muy raro ver a un buceador sin ordenador de buceo. Éstos se basan en los mismos algoritmos que las tablas pero están automatizados y trabajan con los datos reales de cada inmersión y cada persona. De modo que calculan con mayor precisión nuestros tiempos de no descompresión y nos permiten realizar buceos más largos que las tablas. No obstante, como buenos buceadores debemos conocer el funcionamiento, el uso de las tablas de buceo y la terminología que empleamos para planificar las inmersiones. Debemos saber planificar nuestro buceo y conocer las limitaciones de nuestra inmersión si, por ejemplo, nos quedamos sin ordenador o directamente no lo tenemos.

Vamos a entender qué hacen las tablas

Partimos de que nuestro cuerpo tiene un nivel de nitrógeno que consideramos normal en superficie. Sabemos que mientras buceamos, el cuerpo absorbe nitrógeno y absorbe más cantidad cuanto más profundo y mayor tiempo buceamos. Al ascender empezamos a eliminar el nitrógeno paulatinamente de nuestro cuerpo. Cuando terminamos de bucear seguimos eliminando todo el exceso de nitrógeno que tenemos si nos quedamos en superficie. Pero si seguimos buceando… volvemos a absorber más nitrógeno y éste se acumula con el que tuviésemos de la inmersión anterior.

Las tablas nos indican para una profundidad a la que planeemos bucear, cuál es el tiempo máximo que podremos estar a esa profundidad, de forma que salgamos de esa inmersión con un nivel de nitrógeno que nuestro organismo pueda asumir. Nos mantienen dentro de los límites de buceo.

Además si realizamos varios buceos seguidos, nos permiten conocer cuál es el tiempo que debemos estar en superficie entre buceo y buceo.

Aprendamos ahora la terminología para su manejo

  • Profundidad y tiempo (sabemos de sobra lo que son).
  • Límite de no descompresión (LND): es el tiempo máximo en minutos que podemos estar a una profundidad dada sin necesidad de hacer paradas.
  • Grupo de presión: se designa con una letra (de la A a la Z). Cada letra es un coeficiente que nos indica cuánto nitrógeno tenemos disuelto en el cuerpo. En el grupo de presión A tenemos algo menos de nitrógeno que en el grupo B. En el grupo C tenemos mucho menos nitrógeno que en el grupo Z.
  • Intervalo en superficie (IS): se refiere al tiempo que transcurre entre dos buceos. Si salimos de una primera inmersión a las 12:00h y realizamos una segunda inmersión a las 12:30h, el intervalo en superficie ha sido de 30 min. Tiempo durante el cual, estamos eliminado nitrógeno de nuestro organismo.
  • Tiempo de nitrógeno residual (TNR): es el tiempo que nos queda para eliminar el nitrógeno de una inmersión anterior. Este tiempo será menor cuanto mayor sea el tiempo de intervalo en superficie. Es lógico: sabemos que en superficie estamos eliminando más nitrógeno (ya que no lo estamos absorbiendo). Si vamos a bucear por segunda vez… cuanto mayor tiempo estemos en superficie antes de la segunda inmersión, menor será nuestro nitrógeno residual.
  • Tiempo real en el fondo (TRF): es el tiempo que permanecemos realmente a una profundidad. Si vamos a bucear a 16 metros durante 20 minutos. 20 minutos es el tiempo real en el fondo.
  • Tiempo total de fondo (TTF): es la suma del tiempo de nitrógeno residual y el tiempo real en el fondo. Si el ejemplo anterior fuese una segunda inmersión, llevaría algo de nitrógeno residual en mi organismo (que arrastro de mi primera inmersión). Ese tiempo de nitrógeno residual ha de ser tenido en cuenta para calcular el tiempo total con el fin de mantenerme bajo los límites de no descompresión.

Presentamos las tablas PIR de PADI:

Las tablas de FEDAS son similares y las de SSI son casi idénticas. En cualquier caso el trasfondo y el funcionamiento de todas es prácticamente el mismo. Presentamos a continuación las tablas de buceo PADI, ya que son las más generalizadas en todo el mundo y, con diferencia, las más usadas.

Tabla 1. Límites de buceo recreativo

Tabla de los limites del buceo recreativo

Parte izquierda de la Tabla 1

Entenderemos su funcionamiento mucho mejor con ejemplos. ¡Vamos a ello!

Vamos a bucear a 15 metros de profundidad durante 46 minutos. Voy a la parte superior de la tabla, en la parte horizontal. Justo debajo de las flechas azules (que indican que entramos al agua), nos aparecen diversas profundidades (desde 10 hasta 42 metros). Observamos que no aparece la profundidad de 15 metros, pues imagino que iremos a 16 metros (es decir, tomamos siempre la inmediata superior de la profundidad a la que vayamos a bucear).

Nos vamos desplazando hacia abajo (eje vertical) hasta encontrar el tiempo de 46 minutos. Pero vemos que no está, pero sí aparecen 45 y 48 minutos. Tomamos siempre el inmediato superior, en este caso, 48 minutos. Si nos desplazamos a la drecha (eje horizontal) del 48… sabremos nuestro grupo de presión al salir de la inmersión. En este caso estaremos en el grupo de presión P. Podemos hacer esta inmersión sin tener nada en cuenta. Únicamente saber que tendremos un grupo de presión P al terminar la inmersión (por si queremos realizar un segundo buceo).

Ahora otro caso: vamos a bucear a 18 metros durante 52 minutos. En este caso sí aparece la profundidad de 18 metros. Me desplazo hacia abajo (eje vertical) desde los 18 metros buscando los 52 minutos. Como no aparece 52 minutos, elijo 53 (el inmediato superior de los tiempos que aparecen). En este caso, observamos que la casilla de 53 minutos aparece en gris; ésto nos indica que debemos realizar una parada de seguridad a 5 metros durante 3 minutos (siempre que nos situemos en una casilla gris, que corresponden a los 3 grupos de presión anteriores al límite de no descompresión para cada profundidad y cada vez que buceemos a 30 metros o más, deberemos realizar esta parada).

Me desplazo a la derecha en horizontal para conocer el grupo de presión con el que saldremos de esta inmersión y vemos que es el U. Un grupo de presión que considera que tenemos bastante cantidad de nitrógeno en el organismo. Es el grupo que tendremos en cuenta si queremos realizar otra inmersión.

Otro ejemplo: Queremos hacer un buceo a 18 metros de profundidad durante 65 minutos. Nos desplazamos hacia abajo (por el eje vertical, desde el 18) y buscamos el tiempo de 65 minutos. No lo encontramos, vemos que el tiempo máximo a esa profundidad son 56 minutos. No podemos realizar esta inmersión, el tiempo está fuera de los límites de la curva de seguridad. Lo que quiere decir que exigiría hacer buceo con descompresión, lo que se escapa del buceo recreativo y, por supuesto, de nuestro nivel de buceo.

Pero bueno, podemos bucear a 18 metros durante 56 minutos. De ésta manera estaremos rozando el límite de no descompresión, lo que no es aconsejable y por supuesto, obliga a realizar la parada de seguridad de 3 minutos a 5 metros. Observamos que saldremos de esa inmersión con el grupo de presión W.

Hasta ahora, hemos aprendido a manejar la parte izquierda de la tabla 1. Sencillo: conozco la profundidad y el tiempo de inmersión. Con esta tabla puedo saber el grupo de presión con el que saldré del agua. Sabré si es obligatorio realizar una parada de seguridad (aunque siempre es recomendable) y si no puedo realizar dicho buceo por estar fuera de los límites.

Parte derecha de la Tabla 1

En esta parte derecha de la tabla lo que aparecen son, para cada fila de grupo de presión, unos intervalos de tiempo en superficie conforme nos vamos desplazando a la derecha por el eje horizontal.

Ya vimos que cuando salimos de un primer buceo, estando en superficie comenzamos a liberar más nitrógeno de nuestro organismo. De modo que si hacemos un segundo buceo es importante conocer el tiempo entre ambos buceos (lo que llamamos el Intervalo en Superficie). Lo que muestra esta segunda parte de la tabla son, precisamente, diferentes tiempos de intervalo en superficie. Cuanto mayor tiempo estemos en superficie, más nos hemos liberado de nitrógeno; por lo que entraremos en el segundo buceo con un menor nitrógeno residual. Es por ello que cuanto más nos desplazamos a la derecha por ese eje horizontal (intervalos de superficie mayores) más nos acercamos de nuevo a los grupos de presión A, B, C… (en los que tenemos menos nitrógeno disuelto)

Mejor lo vemos con los tres ejemplos anteriores:

Buceo a 15 metros durante 46 minutos, sé que he salido con un grupo de presión P y queremos descansar en superficie 40 minutos, antes de hacer un segundo buceo. Voy al grupo de presión P y me desplazo por su eje horizontal hacia la derecha, buscando el intervalo de tiempos que incluya esos 40 minutos de «descanso» en superficie. Veo que se incluye en un intervalo (0:39 – 0:45). Bajo por ese eje vertical y me encuentro con el grupo de presión H. Lo que nos indica que salimos de la primera inmersión con el grupo de presión P, pero tras el intervalo en superficie, entraríamos en un segundo buceo con un grupo de presión H, en lugar de con el P (porque al estar 40 minutos en superficie, nos hemos liberado de buena parte del nitrógeno acumulado en el primer buceo).

Inmersión a 18 metros durante 52 minutos, del segundo ejemplo y de la cual salíamos a superficie con un grupo de presión U. Ahora queremos estar en superficie 1:30 horas y realizar un segundo buceo. Nos desplazamos en horizontal hacia la derecha de es grupo U y buscamos el intervalo en superficie de 1:30. Vemos que está en el intervalo (1:26 – 1:34), bajamos por el eje vertical y vemos que el coeficiente de entrada a la segunda inmersión sera el D. Así que entraremos con menos nitrógeno en nuestro segundo buceo, ya que en lugar de un grupo de presión U, estaremos, tras el intervalo en superficie, con un grupo de presión D.

El tercer ejemplo, lo desarrollaremos entero en un vídeo.

La parte derecha de la Tabla 1 muestra los diferentes intervalos en superficie. Conociendo el grupo de presión con el que salimos de una primera inmersión, nos permite conocer el nuevo grupo de presión que tendremos, tras haber «liberado nitrógeno en superficie»

Tabla 2. Límites de buceo recreativo ajustados (según el grupo de presión de entrada)

En la segunda tabla, arriba en el eje horizontal tenemos los grupos de presión de entrada. En el eje vertical a la izquierda podemos ver las profundidades (desde 10 hasta 40 metros). Esta tabla se emplea para planificar un buceo siguiente a otro buceo previo. Conociendo el grupo de presión de entrada en este nuevo buceo y la profundidad a la queramos bucear, esta tabla nos indica dos valores:

  • Arriba (las casillas de fondo blanco), nos indica el tiempo de nitrógeno residual que tenemos del buceo anterior y que llevamos con nosotros para este siguiente buceo.
  • Abajo (las casillas de fondo azul), nos aparece el límite de no descompresión ajustados para esa profundidad a la que queremos bucear y para ese grupo de presión al que pertenecemos.
Segunda tabla del planificador de inmersiones

Como hemos mencionado anteriormente, usamos esta segunda tabla cuando vamos a realizar una inmersión posterior. Conocemos el grupo de presión al que pertenecemos tras el intervalo de superficie y que hemos obtenido en el proceso anterior con la tabla 1.

Sabiendo la profundidad a la que queremos bucear en esta nueva inmersión, haremos coincidir el eje horizontal de dicha profundidad con el eje vertical del grupo de presión que tenemos y obtendremos la pareja de números de la casilla correspondiente a dicha intersección. El primer número (en fondo blanco) nos indica el tiempo de nitrógeno residual (TNR). El segundo número (en fondo azul) nos indica los límites de no descompresión ajustados (LNDa) para esa profundidad a la que queremos bucear en este siguiente buceo.

TRF + TNR = TTF

  • TRF es el Tiempo Real de Fondo. Es decir, lo que vamos a estar buceando en esta inmersión.
  • TNR es el Tiempo de Nitrógeno Residual. Es un tiempo que «nos penaliza» ya que llevamos el nitrógeno residual que acarreamos de la inmersión anterior.
  • TTF es el Tiempo Total de Fondo. Es la suma de los dos anteriores.

Lo que debemos saber de todo esto es que nuestro Tiempo Total de Fondo ha de ser menor que los límites de no descompresión (LND). Por lo que nuestro TRF (el tiempo que queremos bucear) no puede sobrepasar los (LNDa).

Ejemplo 1: Buceo a 15 metros durante 46 minutos

Ya hemos visto que salíamos de este primer buceo con un grupo de presión P, pero tras el intervalo en superficie del ejemplo, teníamos un grupo de presión H. Ahora planeamos hacer un segundo buceo a 12 metros, por lo que me desplazo en esta segunda tabla por el eje horizontal de los 12 metros hasta toparme con el eje vertical del grupo de presión H: llegamos a la casilla que nos indica que el TNR = 38 y el LNDa = 109.

De modo que nuestro tiempo real en el fondo no puede ser mayor que los 109 minutos que nos marca el Límite de No Descompresión Ajustado. Es decir, en esta segunda inmersión no podremos estar, a doce metros, más de 109 minutos.

Ejemplo 2: Buceo a 18 metros, durante 52 minutos

Vimos que tras esta inmersión salíamos con un grupo de presión U. Pero también sabemos que tras el intervalo en superficie teníamos un grupo de presión D. Ahora queremos realizar un segundo buceo a 10 metros, durante 40 minutos. Por lo que en esta segunda tabla nos desplazamos en horizontal por el eje de los 10 metros hasta alcanzar el eje vertical que corresponde al grupo D: llegamos a la casilla que indica TNR = 30 y LNDa = 189.

Llegados a este punto, comprobamos que nuestro TRF de 40 minutos, no supera los 189 minutos de límite de no descompresión ajustado, por lo que sí podemos realizar esta segunda inmersión.

El siguiente paso es sumar nuestros 30 minutos de TNR y los 40 minutos que vamos a estar en el segundo buceo (TRF), con lo que obtenemos que nuestro TTF es de 70 minutos. Conociendo el tiempo total de fondo, debemos volver a la primera tabla. Buscamos los 10 metros de profundidad de esta segunda inmersión y bajamos por el eje vertical hasta encontrar 70 minutos, comprobando que nos mantenemos alejados de los límites de no descompresión. Además sabemos, moviéndonos hacia la derecha en eje horizontal de los 70 minutos, que nuestro nuevo grupo de presión tras la segunda inmersión, será el M.

No es complicado. Simplemente es cuestión de adquirir un poco de práctica y seguro que con tu instructor practicas varios ejercicios con las tablas de buceo.

Conociendo el manejo y la información que nos brinda esta segunda tabla, cuando queramos realizar una inmersión tras otra, lo que tenemos que hacer es, para la segunda inmersión, ver en la primera tabla la profundidad a la que vamos a bucear y calcular el tiempo que podemos estar sabiendo que este tiempo añadido al TNR (que obtenemos con la segunda tabla), no puede superar el LND (que observamos en la primera tabla).

La segunda tabla simplemente nos muestra, para un grupo de presión determinado y una profundidad, cuál es el límite de no descompresión ajustado y cuál es el tiempo de nitrógeno residual que tenemos del buceo anterior.

Para verificar si hemos entendido el funcionamiento de las tablas, realizaremos a continuación un ejemplo completo y paso a paso. ¡Vamos a ello!

Los límites de buceo. Ejemplo completo con tablas.

Vamos a realizar una primera inmersión a 18 metros de profundidad durante 52 minutos. Tras salir de esta inmersión estaremos descansando en el barco durante 15 minutos. Luego haremos un segundo buceo a 14 metros de profundidad durante 65 minutos. Veamos a continuación si podemos realizar ambas inmersiones a esas profundidades y con esos tiempos de fondo.

En primer lugar debemos conocer, con la primera tabla, cuál será nuestro grupo de presión al salir de la primera inmersión:

El grupo de presión al salir del primer buceo es el U. Tas el intervalo en superficie de 15 minutos, el nuevo grupo de presión es el Q

Vamos a la segunda tabla de buceo conociendo que en la siguiente inmersión bucearemos a 14 metros y que entraremos con el grupo de presión Q:

Obtenemos un TNR de 61 minutos y un LNDa de 37 minutos

Vemos que no podremos realizar este segundo buceo. ¿Por qué? por que los 65 minutos que queríamos estar superan los límites de no descompresión ajustados (LNDa) que son, tan sólo, 37 minutos.

Si quisiésemos realizar este segundo buceo a 14 metros durante 65 minutos, necesitaríamos un mayor intervalo en superficie. De modo que vamos a observar que ocurriría si ampliamos el intervalo en superficie entre las dos inmersiones, a una hora y media. Vamos a la primera tabla y observamos que al ampliar el «descanso» a una hora y media, terminaríamos nuestro intervalo en superficie con un grupo de presión D.

Ampliando el intervalo de superficie a una hora y media.

Busco en la segunda tabla la intersección entre D y la profundidad de 14 metros:

TNR = 22 y LNDa = 76

Obtenemos un TNR de 22 minutos y un LNDa de 76 minutos. Es decir, con el intervalo en superficie de una hora y media sí podríamos realizar la segunda inmersión, ya que podríamos estar hasta 76 minutos.

Además sabremos que nuestro TTF será de 87 minutos (los 65 minutos de TRF más los 22 minutos de TNR). Por lo que volviendo a la primera tabla:

Buscamos los 87 minutos para la profundidad de 14 metros y vemos que saldremos de esta segunda inmersión con un grupo de presión W y tendremos que hacer la parada de seguridad (los 87 minutos aparecen con fondo gris en la tabla).

Los límites de buceo con los ordenadores

Como la tecnología siempre está de nuestro lado, en la actualidad el uso de las tablas se ha reducido bastante. Al igual que los buceadores técnicos y profesionales tienen sus ordenadores y sus programas, aplicaciones para calcular las mezclas de sus gases, las paradas de descompresión y sus largos buceos; nosotros, los buceadores recreativos, disponemos de una amplia gama de relojes-ordenadores de buceo que nos permiten bucear siempre bajo los límites de no descompresión.

Todos los ordenadores de buceo vienen con su libro de instrucciones y cada cual es responsable de leerlo y entender a la perfección el funcionamiento de su ordenador en concreto. No obstante, vamos a explicar unas nociones básicas que se suelen poder aplicar a cualquier computadora de buceo recreativo.

Función modo reloj:

Nuestro ordenador de buceo puede ser un reloj digital normal y corriente, que nos informará de la fecha y hora y suelen tener también la función de cronómetro.

Función buceo manual:

Todos los ordenadores disponen de esta función que se reduce a tener un reloj y un profundímetro. El ordenador nos mostrará la hora, el tiempo de inmersión y la profundidad. De modo que podremos bucear según nuestro plan de buceo realizado con las tablas. Obviamente, no solemos emplear el ordenador en este modo. Pero hemos de conocer que existe esta opción. La mayoría, también nos indicarán la temperatura del agua y nos informarán de la parada de seguridad.

Ordenadores de buceo de diferentes tipos

Función buceo:

Es el modo en el que normalmente usaremos nuestro ordenador. En este caso el ordenador estará en modo reloj mientras estamos en superficie y cuando empecemos a bucear, de forma automática, nos informará de las siguientes variables:

  • Temperatura del agua
  • Tiempo de buceo, desde el inicio de la inmersión
  • Profundidad. Nos muestra constantemente la profundidad actual a la que estamos en cada momento.
  • Velocidad de ascenso. Si estamos superando la velocidad de 9 metros por minuto en nuestros ascensos, el ordenador dará una alarma sonora y veremos que parpadea una señal que indica ascenso demasiado rápido. Es una función muy útil para ascender correctamente en nuestras inmersiones.
  • También nos informan, para cada profundidad a la que estamos, de cuántos minutos nos quedan para entrar en descompresión. Observaremos en la pantalla un mensaje similar a «NO DECO Time» seguido de los minutos que nos quedan para llegar a los límites de buceo. Pudiendo ver que si ascendemos, este tiempo va aumentando.
  • Parada de descompresión de emergencia. Sabemos que, como buceadores recreativos, no podemos entrar en descompresión. Pero si por el motivo que fuese necesitásemos hacer una parada de descompresión de emergencia, el ordenador nos la indicaría, mostrando la profundidad y el tiempo que debemos estar en dicha parada.
  • Parada de seguridad. Todos los ordenadores nos mostrarán la parada de seguridad de 3 minutos a 5 metros antes de terminar nuestros buceos y salir a superficie, cuando sea necesario. Aunque se pueden configurar para que nos la recuerde siempre, en todas las inmersiones. En ocasiones, es probable que nos indiquen también otra parada de seguridad a 3 metros.

Función tras el buceo

Después de nuestras inmersiones podremos conocer el intervalo en superficie necesario antes del siguiente buceo. Nuestro ordenador tiene un modo «planificador». Al igual que hacíamos con las tablas de buceo, podemos introducir nuestro plan de buceo y el ordenador nos comunicará el tiempo que debemos estar en superficie antes de iniciar la siguiente inmersión. Esta función también es muy útil ya que, la mayoría de las veces, querremos realizar dos o tres inmersiones y de esta manera nos aseguramos, de forma más sencilla, estar siempre dentro de los límites del buceo recreativo.

Modo histórico

Casi todos los ordenadores disponen de una función que, simplemente, muestra el histórico de nuestros buceos (algunos registran 50 inmersiones, otros hasta 200 o más). De este modo podremos conocer los datos de nuestras inmersiones realizadas: tiempo de la inmersión, profundidad, hora de entrada y temperatura es lo que suelen almacenar. Algunos únicamente la profundidad máxima alcanzada y el tiempo de la inmersión y otros, más costosos registran hasta el perfil de cada inmersión.

Algunos ordenadores también tienen más funciones, como por ejemplo, los cálculos para diferentes cantidades de oxígeno en el aire de la botella; es decir, un modo para el buceo con nitrox. Pero esto lo podremos ver en profundidad en el curso de buceo con nitrox.

El objetivo de esta parte del tema simplemente era conocer, cómo manejamos los límites del buceo recreativo con las herramientas que disponemos los buceadores: las tablas de buceo y los ordenadores.

Conocido el manejo de ambas herramientas, en el siguiente tema veremos todo lo relacionado con la planificación de inmersiones y las reglas generales que rigen tanto para tablas como para los ordenadores de buceo. ¡Vamos a ello!