Cuidados secundarios en primeros auxilios

En primer lugar debes recordar que los cuidados secundarios también forman parte de los primeros auxilios de emergencia. Recuerda que los cuidados secundarios se distinguen porque son situaciones de emergencia en las que la vida no corre peligro de forma directa.

No obstante son situaciones que también requieren de nuestra atención como rescatadores o socorristas y también aprenderás las técnicas y las practicarás, bajo la supervisión de tu instructor, para que puedas aprender a manejarlas de forma efectiva y con soltura.

Del mismo modo que hemos procedido anteriormente con los primeros auxilios, esta lectura te servirá para repasar tu curso, tener unas nociones básicas o poder recurrir aquí para preparar tu examen teórico y tener un esquema didáctico, sencillo y resumido de todos los aspectos a tratar.

Evaluación secundaria

En primer lugar y tras comprobar, con tus conocimientos anteriores, que la víctima a socorrer no requiere de los cuidados primarios:

  • RCP
  • Sangrado grave
  • Shock
  • Lesión en médula espinal

Podremos proceder a realizar una evaluación secundaria de primeros auxilios. Para ello puedes revisar en los aspectos básicos del curso, donde hablábamos de los signos, las señales y los síntomas en el escenario de emergencia.

Signos y señales

Tanto nuestra observación del escenario del accidente como la evaluación que hagamos en el cuerpo de la víctima nos brindarán información de lo que puede ocurrir. Somos nosotros los que podemos deducir la lesión o lesiones en la víctima a través de lo que observamos.

Debemos realizar una minuciosa inspección de la víctima de arriba a abajo, es decir desde su cabeza hasta sus pies. ¿Cómo proceder?

  • Comenzaremos con la cabeza, pasando nuestras manos por los laterales y detrás de la cabeza de la víctima. Nos podemos asegurar si la víctima tiene dolor, sangra o nos comenta algún tipo de sensación como hormigueo, por ejemplo.
  • Seguiremos con su cuello, asegurando que no ha habido golpes, cortes etc y prestaremos atención a los posibles quejidos o muestras de dolor u otras sensaciones en la víctima.
  • Bajaremos pasando las manos y palpando la zona de los hombros, clavículas y omoplatos. Comprobaremos mediante la palpación y las sensaciones del afectado que no hay ningún hueso roto, golpe fuerte u hombro desencajado.
  • Comprobaremos el estado de sus brazos, también de arriba a abajo. Verificaremos la existencia o no de heridas, sangrado, roturas óseas o torceduras en las articulaciones del codo, la muñeca o los dedos.
  • Del mismo modo seguiremos con la zona del pecho, la zona abdominal y pélvica. Debemos asegurarnos con este procedimiento que la víctima no tiene una herida interna, algún órgano blando afectado por algún golpe, hemorragia interna y al mismo tiempo vemos si posee cortes, heridas o existe algún tipo de sangrado. Comprobaremos también mediante la palpación y las señales que nos de la víctima, el estado de su cadera.
  • Seguimos de igual modo observando de arriba a abajo sus piernas. Desde la zona femoral hasta los tobillos y pies. Observaremos la posible existencia de cortes, heridas, sangrados leves así como golpes serios, torceduras, roturas de huesos y el estado de las articulaciones, al igual que hicimos en los brazos.

Atención especial en la cabeza

  • Oídos: debemos observar bien los oídos ya que un sangrado de oído puede responder a una hemorragia interna que podría tornarse en grave. También debemos comprobar el correcto sentido de audición de la víctima.
  • Ojos: podemos comprobar si sus ojos siguen nuestro dedo, de lado a lado, de la forma correcta. Recuerda que deben seguir tu dedo de forma continua, fija y acompasados. También, si disponemos de una linterna, podemos comprobar la retracción de sus pupilas al aplicar la luz. Las pupilas deben contraerse rápidamente y de forma uniforme al aplicar una luz intensa.
  • Nariz: podemos identificar un sangrado y también una posible fractura o desplazamiento del tabique nasal.
  • Boca: debemos prestar atención a posibles dislocaciones y fracturas de mandíbula o dentales. También debemos asegurarnos que no hay sangrado a través de ésta.

Recuerda que esta evaluación secundaria es muy importante y también debemos permanecer en continua observación hasta que la víctima reciba la asistencia sanitaria profesional.

Una persona que aparentemente no permanece en estado grave durante nuestra evaluación pero presenta un sangrado de oído, sus pupilas no reaccionan adecuadamente a la luz o sus ojos no siguen nuestro dedo de la forma adecuada podría tornarse en un estado grave, debido a problemas en su sistema nervioso. Cabría la posibilidad de que pasase a estado de shock o de inconsciencia.

Los síntomas

Además de lo observado por nosotros mismos, debemos extraer información importante hablando con la víctima. De este modo detectaremos los síntomas. Para ello debes recordar el siguiente esquema de cuestiones:

  • ¿Cómo se encuentra? ¿Tiene frío? ¿Calor? ¿Dónde le duele?
  • ¿Tiene alguna enfermedad crónica? ¿Diabetes? ¿Colesterol elevado? ¿Problemas cardiacos?
  • ¿Cuándo ha comido la última vez? ¿Qué ha comido?
  • ¿Es alérgico a algo?
  • ¿Toma algún medicamento? ¿Cuál? ¿Cuáles?
  • ¿Recuerda qué ha pasado? ¿Cómo ha sido el accidente?
  • ¿Dónde se ha golpeado? ¿Qué parte del cuerpo le duele?
  • ¿Algún hormigueo? ¿Algún sentimiento extraño?

Como ves, son cuestiones muy lógicas que pueden determinar alguna afección en la víctima, enfermedad crónica o estado de salud previo a tener en cuenta. Nosotros no podremos hacer mucho más que lo aprendimos en nuestro curso de primeros auxilios pero esta información es clave para comentarla a los profesionales cuando estén presentes.

Nosotros seremos los encargados de transmitir todo esto a los servicios sanitarios en el caso de que la víctima no pueda hacerlo. También hemos de considerar estas cuestiones en el caso de que la víctima vaya acompañada por algún amigo o familiar. Si la víctima está desorientada o su grado conciencia no es óptimo, el acompañante o testigo del accidente podrá indicarnos, si no todo, parte de esta información.

Además esta información podrá orientarnos en prestar mayor cuidado en nuestra evaluación secundaria. Por ejemplo si la persona comenta un dolor intenso en su brazo derecho, podemos intuir una posible fractura. Si se queja del tobillo, podría haber un esguince o torcedura en esa articulación. Si manifiesta mareo, frío y lo vemos desorientado, debemos estar pendientes de su pulso y quizás podamos identificar un estado de shock, hipotermia…

No te preocupes, en tu curso de primeros auxilios practicarás y verás muchos ejemplos en diferentes escenarios simulados de accidente.

Evaluación secundaria en primeros auxilios

En el siguiente apartado resumiremos las acciones que practicarás en tu curso, tras realizar esta evaluación secundaria de primeros auxilios: Vendajes, inmovilizaciones, entablillados y también aprenderemos a tratar las situaciones de ahogamiento y atragantamientos.